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La Generación Lehman Brothers

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2008

Hoy os voy a ser sincero en este artículo de opinión. Ya lo confieso: soy un mentiroso

Sí, soy un mentiroso y me enseñaron a serlo. Soy un mentiroso porque sólo así comprendí que se podía sobrevivir y soy un mentiroso porque soy novelista y la cosa es inventarse mentiras y hacer que los demás parezca que se las crean. No, no creo en los vampiros pero un tal Bram Stoker escribió una novela maravillosa que sigue vigente. Tenía unas descripciones geniales y la novela rompió. Luego parece ser que era una m. pero ahí está, y ahí están los adolescentes identificándose con vampiros, que luego fueron existencialistas y antes nihilistas y sabe Dios qué anteriormente.

Yo fui a un cole de curas. Todos teníamos que decir que sí a todo y que si María engendró siendo virgen (que oye, he visto ya pelis más raras y me parece bien). Eso sí, luego tuvo un pedazo de hijo que convirtió el agua en vino. Total, después de semejante cosa, pues una religión (oye, coherente). A partir de ahí le rezan para que la bodega esté bien repleta (es importante) y para que nos cuide de los capitalistas y comuistas por igual (porque todos le toman por abanderado). Lo que aprendí en el colegio: había que hacer la pelota y decir a todo que sí (yo al menos me permitía una gota de ironía). Pero vamos, que a mentir.

Luego llegué a la Universidad sin dar un palo al agua y me pasé seis años bebiendo whisky y leyendo libros. Mientras, sólo aprendí una cosa: la espiral del silencio, que se resume en que o tratas de los temas que a todos interesan, o no te comes un colín. Yo hacía jueguecitos de joven (vamos, que los programaba) y sabía ya lo que era internet y una red con ordenadores. Venían los profes y nos trataban de enseñar lo que era el periodismo ético y demás mandangas: sí, y por eso me estás dando clase y no del director del New York Times.

Sí, en aquella época me consideraba distinto y decía en público lo que todos los demás (y eso que ya era rarito)… y los demás, también. Mentía yo y mentían ellos y ahora mentimos todos. Mentimos cuando le hicimos la pelota al profesor y luego mentimos cuando le seguimos mintiendo dándole la razón a otro profesor (que antes hubiese sido cura) diciendo que había que escribir así o asá.

Luego salí al mundo y monté algunas cosas y escribí algunos libros. ¿Sabéis qué? Diciendo la verdad no se consigue nada. Si dices que la serie de moda es una mierda no te va a leer ni Dios, así que tienes que comentar que qué guay y demás. Y comenta mucho y tendrás muchas visitas, porque aquí la ética ya no tiene nada que ver.

(Ahora es cuando voy a empezar a desbarrar un poco, advertido).

NBA. Época de Michael Jordan. Sí, cobraba una pasta, pero cuando ganó el título estaba ahí emocionado y llorando porque un título significaba algo más que dinero. Era entrar en la Historia del Baloncesto. Y eso era importante.

Hoy en día: sólo juegan para hacer estadísticas y por dinero. Mirad todos los jugadores que pasan olímpicamente de ir a los campeonatos porque no ganan lo suficiente. El dinero manda.

CINE. Las películas son una puta mierda. Van a recaudar, los cines se han ido a tomar por c… y queda Netflix.

Mirad las de los ochenta. Sí, había una industria, pero también estaban preocupados por hacer algo bueno y, me vais a perdonar, pero también sincero.

POLÍTICA. Hay que hacer amigos, (aquí viene el taco que queráis, a vuestra elección, joder). Y parece que el Divide y Vencerás sigue vigente. Estábamos más o menos unidos buscando una especie de entendimiento, y ahora nos quieren volver a los feudos medievales con el presidente de turno como señor.

Y encima aplaudimos. Sí, a votar, que así se cambia todo.

ECONOMÍA. Llegó la gran crisis provocada por el egoísmo atroz de nuestra generación. La época Bush fue desastrosa y permitió una serie de ‘cositas’ que terminó en el desastre bursátil. (Acotación: productos bursátiles que apestaban más que mi aiento el día de San Patricio). Todo el mundo decía: a mí no me afecta, soy panadero, pero te empezó a bajar el valor de la casa, te subió la hipoteca de tipo variable y te viste que los hijos volvían a casa jodidos. Y a pagar en una panadería que cada vez vende menos pan.

Pero los políticos nos ayudaron: poniendo más legislaciones restrictivas en todos los campos. Y a aplaudir y a decirnos que si somos de izquierdas o de derechas. ¿Menuda diferencia!.

 

Pues ahora viene otra crisis, chavales. Agarraos a las coletas porque venimos de dos generaciones de egoístas y mentirosos, y lo que surja de aquí va a ser aún más aterrador. Sí, nos vendieron que ciertos líderes surgieron por una locura colectiva de atiborrarse a salchichas (que debe ser malo), pero no, pasó porque tenía que pasar. Cierto señor que se llama como un pato tampoco es una cosa que pase por un erro cósmico. Pasa porque estamos jodidos y porque ya nos liamos con el primer feo/fea que nos diga algo agradable. Porque estamos en la mierda, solitos.

Ya por decir algo positivo: la peli Joker mola. Tan solo dice que el mundo se aboca al caos. En el fondo, sólo fingiendo ser un payaso podemos entender esta verdadera mierda.

Martin Cid es novelista y autor de diversos libros que incluyen novelas, ensayos y relatos. Entre ellos encontramos: Editor de este medio. Fumador, bebedor y persona de mal vivir.

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