Kenny Rogers, acordes sentimentales en los casinos

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Kenny Rogers
Kenny Rogers. Por John Mathew Smith & www.celebrity-photos.com from Laurel Maryland, USA – KennyRogers, CC BY-SA 2.0, Link

La música amansa a las fieras. Esta frase hecha está muy bien hilada, ya que pone de manifiesto el poder que tiene una sintonía o una canción en nuestras vidas. Melodías que marcan nuestro día a día, y nos permiten recordar momentos especiales que se han vivido a lo largo de la existencia de un individuo.

Al escuchar todas estas letras, se procura trasmitir una idea, una enseñanza, que hace al oyente poder involucrarse aún más en la historia narrada por el compositor. Muy pocos temas se escapan al poder de la música, ya que cualquier objeto, sentimiento o acción puede tener en una composición musical su horna del zapato.

El mundo del juego y del casino no se escapa a todo este organigrama musical, y existen muchas canciones que puede asemejarse a las sensaciones que cualquier persona puede sentir, al ocupar un asiento de cualquier salón de juego del planeta.

Toda esa tensión que se produce en una mano de póker, por el desconocimiento de las cartas de tus adversarios, y la cantidad a aportar, hacen que la música se fijara en ello para nutrirse de estas acciones a la hora de trasmitir mensajes y sentimientos. En “The Gambler (El jugador)”, Kenny Rogers buscaba, allá por el año 1978, dar una nueva vuelta de tuerca al tema del compositor Don Schlitz.

Kenny Rogers en la Universidad de Houston en 1981
Kenny Rogers en la Universidad de Houston en 1981

Pero no solo en “The Gambler” acaba el legado de este famoso creador de canciones. Temas como  “Forever and Ever, Amen (Por siempre y para siempre, amén)”, interpretado por Randy Travis, y “When You Say Nothing at All (Cuando no dices nada)”, interpretado por Keith Whitley, tienen la marca de identidad de un compositor a la vieja usanza, que hace que sus letras sean algo más que música, sino más bien, una forma de pensar y actuar en la vida de las personas.

Si nos centramos en “The Gambler”, la historia puede traspasar más allá del simple hecho de la incertidumbre y el riesgo que los jugadores atesoran en una mesa de póker. Incide en la idea de la toma de decisiones importantes en la vida de un individuo, y cuando saber incidir en algo o apartarse de ese asunto que no da los frutos, a priori previstos. Proyectos o situaciones, ya sean de ámbito sentimental o económico, que no aportan lo esperado, sobre el papel, cuando se comenzaron y que el continuar con ellos puede crear un grave perjuicio. Misma situación que lo que sucede en cualquier juego de apuestas con más contendientes. El dicho bélico “una retirada a tiempo es una victoria”, se puede plasmar en esta actividad de ocio por muchos utilizada.

Según Don Schlitz, la experiencia es un grado. En “The Gambler” también plasma este aspecto, incidiendo en que una persona con más tablas en el mundo del juego, puede llevar a conquistar una mesa de póker, aunque posea peor cartas que un jugador nobel no muy puesto en la materia, ya que este último no ha afrontado tantas situaciones ni sabe, desenmascarar la jugada de sus contrincantes de cartas.

Martin Cid es novelista y autor de diversos libros que incluyen novelas, ensayos y relatos. Entre ellos encontramos: Editor de este medio. Fumador, bebedor y persona de mal vivir.