Grandes Preguntas sobre Pequeños Mundos

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Foto de @Grafixart_photo
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Los científicos que estudian el sistema solar tienden a hacerse grandes preguntas: ¿Cómo se formó nuestro sistema solar? ¿De dónde provienen los componentes básicos de la vida? ¿Qué peligros de las alturas amenazan la vida en nuestro planeta? Para encontrar las respuestas, están observando cada vez más los pequeños mundos.

Pero, ¿qué son los pequeños mundos? Los asteroides con seguridad. También los cometas y los muchos satélites o lunas que orbitan grandes planetas, así como los mundos congelados a la distancia en que se encuentra Plutón y más allá de él. Algunos se han combinado para luego ser despedazados por colisiones posteriores y por las fuerzas de las mareas. Otros han permanecido casi intactos desde los inicios del sistema solar. Algunos poseen agua y compuestos orgánicos; otros están formados por metal casi exclusivamente. Pero todos ellos tienen la clave para responder las preguntas sobre nuestro sistema solar y el origen de la vida en la Tierra.

La Dra. Adriana Ocampo, ejecutiva del programa de la misión New Horizons (Nuevos Horizontes, en idioma español), de la NASA, dice: “El agua es la clave para la vida tal como la conocemos. Si averiguamos dónde se encuentra el agua en nuestro sistema solar, esa será la pieza clave del rompecabezas que debemos armar para comprender los orígenes de la vida. Recientemente, New Horizons nos sorprendió cuando descubrió abundancia de hielo de agua en Plutón”. Pero habrá más sorpresas, ya que New Horizons ¡transmite datos a la Tierra desde su primer sobrevuelo del objeto 2014 MU69, del Cinturón de Kuiper, el 1 de enero de 2019!

Se pueden encontrar pequeños mundos en una amplia variedad de lugares en el sistema solar, desde el sistema solar interior hasta el Cinturón de Kuiper. Cuando se los estudia en conjunto, estos remanentes de los inicios del sistema solar pueden ayudar a contar la historia de la formación del sistema solar.

Recientemente, la nave Dawn realizó una misión que la llevó hasta el Cinturón Principal de Asteroides; visitó el planeta enano Ceres y el asteroide más grande del cinturón, Vesta. OSIRIS-REx llegó a Bennu, un asteroide cercano a la Tierra, de aproximadamente 500 metros (1650 pies) de diámetro, y regresará a la Tierra en 2023 con una muestra para que los científicos puedan comenzar a entender el origen y la historia de Bennu. La misión Lucy viajará a seis asteroides troyanos atrapados en la órbita de Júpiter. Estos objetos constituyen la única población de pequeños mundos que no han sido explorada en el sistema solar. La misión Psyche visitará un objeto metálico en el Cinturón Principal de Asteroides que podría ser el núcleo remanente de un protoplaneta ¡similar, en tamaño, a Vesta!

Mientras que esas misiones viajan cada una a su objetivo, NEOWISE, un telescopio espacial cuyo propósito ha sido reformulado, ubicado en la órbita baja de la Tierra, ha realizado mediciones infrarrojas de cientos de objetos cercanos a la Tierra y decenas de miles de otros pequeños mundos en el sistema solar. Estos mundos diversos ofrecen una puerta de conocimiento para aprender cómo se formó y evolucionó nuestro sistema solar.

El Dr. Tom Statler, científico del Programa de Ciencias Planetarias, en las oficinas centrales de la NASA, señala: “Este no es el sistema solar de sus abuelos, y las cosas no están tan ordenadas como creímos alguna vez”.

“Los datos que hemos recabado de estos objetos hasta el momento han cambiado la manera en que pensamos sobre el origen de los planetas. Por ejemplo, los pequeños mundos del Cinturón de Kuiper nos están llevando a pensar que Urano y Neptuno se formaron mucho más cerca del Sol que donde están ahora y que luego, gradualmente, se trasladaron hacia sus órbitas actuales”.

¿Cuál es la mayor interpretación errónea sobre los pequeños mundos? Su distancia entre sí. Statler explica: “En las películas, siempre muestran un cinturón de asteroides con millones de rocas que prácticamente chocan entre sí cuando, en realidad, hay mucho más espacio vacío. Tienes que viajar cientos de miles de kilómetros para ir de un asteroide al otro”.

Sin embargo, los científicos también están observando más cerca de casa. La determinación de las órbitas y las características físicas de los objetos que podrían impactar contra la Tierra es crucial para entender las consecuencias de un impacto como ese y para responder a una amenaza de impacto real, si alguna vez se descubriera alguna. La NASA no conoce ningún asteroide o cometa que, en la actualidad, se encuentre en trayectoria de colisión con la Tierra. Pero, para prepararse para ese escenario, la NASA se encuentra desarrollando la misión DART (Double Asteroid Redirection Test, en idioma inglés, o Prueba de Redireccionamiento de Asteroides Doble, en idioma español) como primera demostración de la técnica de impacto cinético que se podría utilizar para cambiar la trayectoria de un asteroide peligroso y desviarlo así de la Tierra.

Para conocer más grandes historias sobre nuestro sistema solar y cómo los pequeños mundos están proporcionando grandes respuestas, visite: ciencia.nasa.gov.

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