La música es una de las artes más antiguas, con más de 51 mil años de historia, y forma parte tanto de las denominadas «grandes disciplinas artísticas» como del folclore popular. Por su parte, el juego es algo que, si bien no es tan antiguo, también cuenta con una rica historia, sobre todo dentro de la cultura popular. Es por ello que no es de extrañarnos que el camino del juego y la música se hayan encontrado.

Las casas de apuestas han existido durante varios siglos y han inspirado a numerosos artistas, haciendo que los casinos y la música vayan unidos de la mano. Estos locales no solo son el sitio por excelencia de los juegos de azar, sino que también han sido el lugar de encuentro de artistas de renombre como Frank Sinatra o Davis Junior, que pasaban noches enteras observando las historias que allí ocurrían y creando las suyas. Tanta es la fama de los casinos, que también son protagonistas de novelas como Miedo y asco en Las Vegas de Hunter S. Thompson y películas como Ocean’s Twelve.

La música y el casino en la cultura popular

Cuando se habla de casinos, generalmente se visualiza un ambiente lujoso en el que glamurosos edificios con luces de neón nos dan la bienvenida. Esta idílica imagen, que nos remite a Las Vegas, se ha vuelto parte de la cultura popular. Podemos encontrar referencias a la ciudad que nunca duerme en canciones como Viva Las Vegas de Elvis Presley, en la que se habla sobre las apuestas que ocurren en los casinos. Presley, que habría cumplido este año 84 años, fue uno de los artistas que más éxito cosecharon en las actuaciones de Las Vegas, por lo que todavía sigue siendo una gran atracción en la ciudad.

Otro gran músico que se relacionó tremendamente con los juegos de azar y a quien debemos gran parte de nuestra percepción actual de los casinos es el mismísimo Frank Sinatra. El que resultó ser uno de los cantantes más aclamados de la historia, visitaba casas de apuestas con frecuencia, ya fuese para jugar o tomar alguna bebida. Se puede apreciar esta afición en la canción Luck Be a Lady, que Sinatra escogió para interpretar. En ella, “la suerte” se convierte en “una señorita” que permanece junto al jugador durante su partida.

Los casinos también han influido en numerosos elementos contemporáneos más allá de la música, estando así más presentes en nuestra cultura de lo que percibimos. Podemos ver su presencia en el cine, a través de películas como James Bond Casino Royale, la saga de Ocean’s, o incluso la reciente película nominada a dos Globos de Oro y un Oscar, Molly’s game. Así mismo está presente en la televisión, a través de series como Las Vegas de la cadena NBC, hasta el reciente estreno de Netflix El Jugador, protagonizada por Mark Wahlberg; en el mundo digital también cuenta con una fuerte presencia, en sitios como Betway Casino, ofreciendo mesas de ruleta, blackjack o por supuesto las tan aclamadas tragamonedas con cientos de temáticas diferentes; en la literatura también se han hecho su lugar, protagonizando libros como Casino: amor y honor en Las Vegas, de Nicholas Pileggi, o Casino Girl, un emocionante trhiller de Leslie Wolfe publicado a penas en 2018.

Partidas al ritmo del rock & roll y del folk

Lemmy Kilmister, el líder y fundador del grupo de rock y heavy metal Motörhead, también fue un gran aficionado a los casinos. Gracias a su hobby, vio la luz Ace of Spades, una de las canciones más amadas por los jugadores de póker y los fans de la banda. Cuando escribió esta canción en la parte trasera de un camión, poco se imaginaba que los jugadores seguirían tarareando “the only card I need is the Ace of Spades” treinta años después, incluso después de que el intérprete falleciera.

Rompiendo el esquema de artistas masculinos, la canadiense Joni Mitchell también convirtió al casino en su musa particular. Después de practicar varios tipos de arte, como la pintura y la música, en los setenta empezó a jugar partidas de póker. Al principio le dedicaba poco tiempo, pero no tardó en aprender y pasarse algunas noches en vela para terminar sus partidas. Así, encontró la inspiración para su canción Taming The Tiger, en la que hace referencia a las fichas del casino.

Otros artistas de gran trascendencia que han hecho referencia a los juegos de azar en sus canciones son el mítico grupo ABBA, que publicó The Winner Takes, o el homenajeado Johnny Cash, la leyenda del country que interpretó The Gambler. Si bien la mayoría de los artistas mencionados se inspiraron en los casinos de las décadas de los sesenta y los setenta, puede que las nuevas casas de apuestas inspiren a otros cantantes emergentes y estos nos traigan una innovadora perspectiva en sus obras. Al fin y al cabo, parece que la música y los casinos tienen una unión especial que les permite generar arte, y ésta va más allá de la época y sus cambios.