Trump saca a Estados Unidos del Acuerdo de París y sube un peldaño más el nivel de incertidumbre internacional sobre sus políticas.

Que Trump es un negacionista –o casi- del cambio climático era un hecho y que fuera a sacar a EE.UU. de los acuerdos de París (eran para proteger el planeta, no sé) era algo que ya se esperaba pero que no deja de sorprendernos. Sí, sabíamos que está a favor del fracking (fracturamiento hidraúlico, vamos, como irse a poner gasolina con el cigarrillo encendido) y que apuestan por los carburantes de… nuestros abuelos y que las energías renovables no son lo suyo. Yo tampoco soy un ecologista pero hasta yo me atrevo a reconocer que no se debe tirar petróleo al río.

Pero sobre todo, esto pone a Trump contra Francia, contra la Unión Europea (por si no nos había quedado clarito ya) y casi contra el mundo porque Trump no está de acuerdo con nadie y gobierna para nadie sabe quién (supongo que para las petroleras) y esto de estar en contra de todos y no ir haciendo –precisamente- amigos no sé yo si será la mejor política a seguir.

Eso sí, y aunque ya nos empiece a pesar a algunos, Trump va a pasar a la Historia -tal vez- como el presidente más impopular de Estados Unidos y como el tipo que nos hizo ver que Occidente ya no es uno y esto es algo que va a costar años cambiar. Parecía que estábamos todos del mismo lado y de acuerdo con lo de no ir tirando petróleo al río pero no… contra todos y porque él lo vale.

A estas alturas ya me pregunto si será reelegido (sé que siempre pasa, que repiten sí o sí, pero con éste ya tengo mis dudas después de todo esto). Mientras, Pekín y Bruselas se alían en la lucha contra eso de tirar petróleo al río y el nuevo presidente de Francia, Macron, gana bastantes enteros de carqa a la opinión pública. De Trump no decimos nada (sí, después de haber largado de lo lindo, jeje).

Sean buenos y no tiren petróleo al río.