Los árbitros son ese enemigo del fútbol (va con ironía, de enemigo nada) que siempre están en boca de todos. En el Barcelona – PSG, el árbitro fue el protagonista.

Lo primero, me gustaría felicitar al señor Alfredo Relaño por su artículo. Soy del Barça, cuando marcó Sergi Roberto salté como el que más, reconozco que (a lo mejor, jeje) no era penalti a Suárez… pero veo al señor Relaño muy centrado, muy acertado, muy certero en sus comentarios últimamente, muy alejado del delirio al que algunos nos tienen acostumbrados (y no va por él).

Habla en este artículo de Owen, que celebró el gol del Barcelona y señala someramente una circunstancia histórica que, parece, se pasa por alto: los ingleses y los franceses no se llevan bien. Pues eso, que aunque no se haya leído a Shakespeare ya se sabrá que se pelearon durante mucho tiempo (muuuucho) y que no se soportan. A los españoles, aunque no lo parezca, nos tragan un poco más.

Los árbitros: ¿fue el culpable el árbitro de lo que pasó? Seis goles son muchos goles y cuando yo salgo con una chica y le echo la culpa al tráfico… a lo mejor soy yo el que no ha estado bien y me lo debería mirar porque en las otras eliminatorias… tampoco funcionó la cosa (ni en mis citas tampoco, y no siempre es culpa de que me pusieran poca bebida, que me pusieron poco, seguro).

Y no fue penalti y si no lo pitan ahora estaríamos diciendo otras cosas pero si se llegan a hacer las cosas bien a lo mejor el Titanic no se habría hundido y James Cameron no tendría algún Oscar por ahí. Son cosas que pasan, tragedias… y el PSG no jugó a nada, que se reconozca.

Felicidades por su columna al señor Alfredo Relaño.

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