Trump dio su primer y esperadísimo discurso ante el Congreso y no se salió de su línea, en la que recalcó que él está para Estados Unidos y no para el mundo.

Donald Trump dio su primer discurso y, por una vez, estuvo lejos de la excentricidad, no mando callar a nadie (porque sólo habló él) y volvió a su ya famoso America First, y que no había venido a este mundo a defender al mundo sino a su propio país.

Habló de naciones libres, eso sí, de la reforma migratoria (ya saben, está convencido que están echando a todos los pandilleros, del IS, de hacer nuevos amigos (va con sorna, sí9 revisando las alianzas comerciales)… nada que no supiéramos ya.

Se agradece un día de paz, que también está bien (algunos o algunas deberían probar a ver) y ahí va mi pequeña reflexión. Nunca he sido muy anti-globalización, sobre todo por eso de que me quiero hacer rico y demás (tampoco quiero que nadie se muera de hambre, eh) pero… ¿recuerdan ese movimiento de Ocupy Wall Street? Sí, era algo así como hippies contra Wall Street porque la globalización y los sistemas financieros estaban haciendo mucho daño y los ricos eran cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Pues lo que me faltaba por ver: un anti-globallización sentado en el despacho oval desregulando los mercados financieros (que ya veréis la que pueden armar ésos, que son finos).

Detrás de todo el discurso, por cierto, que la culpa de todo es del terrorismo (parece ser que ese argumento siempre funciona, os juro que voy a probar con la próxima chica a ver si me funciona).

Cada día el mundo me asombra un poco más. Ah, por cierto, el lunes anunció que iba a elevar el presupuesto militar en 50.000 millones. Sí, para qué gastarse el dinero en medicinas cuando podemos comprar armas (y muy hippy no soy pero vamos…). Como decía la canción, no sé quién soy.

Efecto Mariposa – Por quererte (video clip)