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Como creo que no existe un calificativo (aún) para definirlos, los llamaremos seres anti-tecnología: se trata de esos individuos que se niegan a usar Facebook ni Twitter porque no lo necesitan, no les gusta o, simplemente, no les da la gana.

Para un anti-tecnología lo del Smartphone es un cachivache malévolo que le va a contagiar un virus y van a tener que guardar cama una semana. Puede que tengan móvil, pero usan la versión ‘ladrillo’ (sí, la que se podía lanzar como arma arrojadiza tipo boomerang, abría varios cráneos y volvía a tus manos y funcionaba aún).

La opinión sobre los millennials y su amor desenfrenado por el selfie se parece a la de John Cleese y  Eric Idle en show de Conan O’Brien hace unos días en la TBS:

Existen versiones varias (los tipo libreta de ahorro, por ejemplo, anti-tarjeta de crédito porque en la cola del banco puedes siempre hacer amigos con experiencia en la vida). Otros que me gustan son los que se oponen al libro electrónico (son millares en mi círculo) porque el tacto del libro en papel no se puede superar. ¿El tacto del libro en papel? Me temo que si hablamos de tacto podría encontrar mejores ‘tactos’ y que el problema es que mucho libro pero… poco ‘tacto’ del otro. Adelante, que cada uno tiene sus gustos.

Pero esto podría tener sus ventajas y me explico. Ejemplo. Chico conoce chica.

-¿Me das tu móvil?

-No tengo, dame el tuyo y ya te intento llamar desde una cabina.

-Tampoco tengo.

¡Ahí está la chispa del amor y si no que venga Cupido y les atraviese a los dos ya mismo!

Sí, sé que internet no es la panacea, que lo mejor es irse a una vieja librería a buscar libros descatalogados (en internet también están) a pasar la tarde (y ojo, que yo lo hacía y me parece hasta entretenido). Hay mil maneras de divertirse hoy en día fuera de internet si no fumas (repito si no fumas, si fumas estás perdido, cómprate un buen ordenador y unas gafas de realidad virtual que van a ser tus mejores amigas a partir de ahora). Hay conciertos (en YouTube no), hay cenas con amigos/as con los que nunca se discute y te dan unas ganas de sacar el Whatsapp que para qué… hay cine (en internet imposible encontrar una película, y la oferta y la comodidad de los cines invitan cada vez más a… acudir, sí)… hay vida más allá de internet y, a pesar de que lo defienda, entiendo que haya gente que no quiera usarlo porque es mucho más bonito enviar una carta perfumada con membrete que un email.

-¿Me das tu e-mail?

-No tengo.

Y una sonrisa se perfiló certera en los labios de ella y aquella palabra que empezaba por a empezó a surgir leve entre sus… ¡hasta aquí que nos embalamos!

Sean felices, usad internet si os place, no lo uséis, me caeréis bien o mal de todas maneras. Ah, pero si eres un anti-tecnología no me tires al móvil a la cabeza que duele (y duele mucho).

Cuídense.

Carly Rae Jepsen – Call Me Maybe