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Sí, vamos a volver a hablar de las elecciones y del señor Trump e intentar buscar entender lo que casi nadie entiende pero ahí vamos y hoy vamos a hablar del aislamiento social y cómo el alt-right se unió a través de redes sociales y otros medios (recalcamos mucho lo de las redes sociales pero es que es más fácilmente cuantificable) para lograr una victoria final que muy pocos nos esperábamos.

Pero el asunto va más allá y lo comentábamos ayer en:

Divide y vencerás: las dos Américas

que el sistema tiende a dividir y la propaganda nos enseña a inventar enemigos en los que concentrar nuestras fuerzas para así evitar los verdaderos problemas. Y uno de ellos, del que queremos hablar hoy, es del aislamiento y de la falta de cohesión social que existe, no sólo en Estados Unidos sino en casi cualquier región del mundo (occidental, el que conozco). Los habitantes del centro se enfrentan con los de la costa y los de las ciudades con los de las pequeñas regiones, los que abogan por una economía más liberalizada con los que quieren proteccionismo, los de blanco con los de rojo… el asunto es enfrentar a la población para seguir bailando el vals del voto con el que, nos han dicho, decidimos el futuro de este país u otro.

Sí, en cierta manera se puede interpretar así (y muy amargamente, y casi sólo en dos países en todo el mundo, los que tienen separación de poderes). Mientras, en Francia se permite al Estado (siempre todopoderoso en ese país) tener acceso a cualquier base de datos por decreto estatal. ¿Dónde está la libertad ahí, la privacidad? ¿No puede esto dar objeto a abusos de poder por parte del Estado? Sí, pero el voto ha decidido y, una vez hemos votado, estamos aislados ante la maquinaria furiosa de los estados que, una vez más, vuelven a aislarnos un poco más.

Nos aíslan en nuestras casas y en nuestras opiniones políticas y sociales: si eres de izquierdas, eres vegetariano, te gusta la bicicleta y llevas barbas y dos galgos. Pero es que no me crece la barba. ¡Pues fuera de aquí! Si no se cumplen las expectativas, si no se adhiere a un grupo, no se comulgan con todas sus ideas, el individuo es rechazado y se queda aislado.

No, no es un mecanismo maquiavélico ideado por los del grupo Bilderberg, no. Existe desde el principio de los tiempos y es la adaptación social: el que no se adapta es aislado. Lo que sí sucede es que los mecanismos de socialización están cada vez más extendidos y son cada vez más refinados (o no) y se mueven con mayor velocidad. Primero fueron los medios, que rompieron con todos (si leías el Times eras tal y cual, y si lees el Post eres justo lo contrario), ahora es internet el que nos separa (anda que tendrá la culpa internet)… ¡y lo aprovechan!

Sí, ahí sí que lo aprovechan para echarnos a unos contra otros, contra los inmigrantes, contra los que visten de rojo o contra todo… para dejar a un individuo aislado que, en muchas ocasiones, ya no hubiese dado el voto ni a uno ni a otro, ni a éste ni a aquel.

¿Por qué cada vez estamos más aislados? ¿Soy el único que se siente aislado en un sistema que no me representa, en una forma de gobierno que no sirve, en un lugar al que no pertenezco? Creo que somos millones, legión que dirían los de Anonymous y otros más, y en esa legión reside el gran descontento social que no se ve ni se siente pero que ahí está, firmando divorcios cada día porque, ya ni entre dos personas afines conseguimos entendernos.

Martín Cid, el de la foto. Nunca he votado.