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Bueno, hoy os presento a una nueva amiga, Verónica. Como es simpática y eso le vamos a dar una sección (y sí, es la da la foto y sí, la conozco pero no sé cómo). Pues digo yo que le vamos a dar una sección porque si alguien quiere escribir… pues que escriba que para eso está esto. Su nueva sección se llamará El Rincón de Verónica y ya le he dicho que haga lo que le de la real gana (bueno, lo dije con otra expresión más popular). Bueno, ahí os dejo (a partir de ahora ella es la que escribe, es que me pidió una presentación y esta m. es lo que me ha salido).

Hola, soy Verónica y encantada de veros y leeros. Me han dicho que haga lo que quiera así que eso haré. Hoy quiero hablaros de un asunto que trae en jaque a muchas parejas y, en realidad, es algo totalmente natural: los celos. ¿Quién no ha sentido celos alguna vez? Pero otra pregunta un poco más interesante: ¿acaso no os sentís bien cuando le hacéis sentir celoso? Los celos son parte de la relación, nos guste o no, como ir al baño u otras cosas que, algunas veces, o nos resultan agradables.

Una vez salí unos meses con un chico que era un celoso compulsivo y debido a mi trabajo anterior tenía que hablar con bastantes personas y algunos de ellos, obviamente. eran hombres. Tenía que asistir a cenas de empresa y demás y en este mundo a veces tan poco femenino, una mujer en un mundo de hombres no se adapta bien. Hay veces que me he sentido acosada (seguro que si alguna me lee también lo habrá notado) pero nunca me sentí inclinada a algo parecido a “poner los cuernos”. Él me acosaba con todo tipo de preguntas sobre que con quién había estado y hablado… la verdad, me sentía incómoda y bastante acosada. Desde luego, teníamos una relación y comprendía que no quisiera que estuviese con otro, pero aquello empezaba a interponerse en mi carrera profesional y eso, claro está, no podía permitirlo.

Ahora mi trabajo es otro y todo con él terminó pero debo confesar que echo de menos esa sensación de sentirse un poco atada a alguien aunque, al final, la independencia ganó (y bien ganada) la partida. Estos celos que sentía este tipo con el que ni siquiera vivía en cierta manera alimentaban la relación aunque de una manera negativa

Una tarde quedamos a tomar café. Me había pasado fuera toda la semana. No hubo preguntas ni por su parte ni por la mía pero lo sospeché enseguida. Estaba distante y frío, callado. La semana anterior apenas me había llamado ni mandado mensasjes y así, sin más, se acabó. No volvimos a llamarnos. Ahora trabajo en otras cosas y mi vida ha cambiado pero, muy en fondo y aunque me cueste reconocerlo, echo de menos esos celos que este chico un día sentía.

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Vale, hasta aquí Verónica pero el vídeo lo pongo yo (hoy, por ser la primera vez, mañana ya que lo ponga ella que para eso es mujer, jeje).

Video: RITA ORA – I Will Never Let You Down