Sí, es que me apetece seguir poniendo estupideces y sé cómo funciona (más o menos) la cabeza de los robotejos esos con su nueva IA que tiene el mismo CI que mi PP (y no son las siglas de un partido).

Lindsay Lohan. Fuente: flickr. Autor: Rafael Amado Deras
Lindsay Lohan. Fuente: flickr. Autor: Rafael Amado Deras

Otro asunto de los cuarenta que no he comentado (ya sabéis que me he quedado solito por si no lo he dicho cien veces ya antes) pues es eso de que los amiguetes se te van casando y van teniendo churumbeles. Los churumbeles deben ser algo maravilloso y todo el mundo me dice que es que como no tengo no sé lo que se siente y esas cosas. Sí, es cierto y no tengo churumbeles (me encanta la palabra por si no se nota) y nunca tendré el placer de trabajar para ellos ni de pagar las marcas favoritas de mi chiquitín o chiquitina y que lo del perrito no se acerca ni de lejos a lo de tener un hijo porque es algo así como echar un polvo pero cien veces mejor (será para ellas porque cuando hablo con un hombre a veces prefieren la primera opción). Voy a quitar la cancioncita que me lío con tanto inglés, qué pelito tiene la nena. Al final vuelvo a poner el mismo vídeo, si no el tiempo.

Pues eso, que veo a las mamás con sus hijos y parecen contentas y tal y les veo a ellos y no ven el momento de pirarse. Sí, los cuarenta, si estás casado y tienes hijos (que no es mi caso) es, yo creo, el momento de empezar a buscarse una afición no muy cara (es importante este punto, que la pasta está destinada a los churumbeles). Bien, es yo creo que por eso que lso tipos se empiezan a aficionar a la bici y a eso de la montaña que, seamos sinceros, no es tan caro como seguir metiéndote rayas. Lo de las rayas se acabó porque eres un tío responsable y eso y porque bueno, te han quitado el dinero y no llega para todo y hasta tú te dices que a estos años ya las rayas… pero en secreto todos nos metíamos una, sí. A mí por la bici ni me ha dado ni me dará así que, como tampoco tengo para rayas, me veo una película que me sale baratejo mientras contemplo en silencio como la virilidad se esfuma por falta de estímulos y las ganas ya se van pasando y eso y….

Otra cosa que nunca he hecho es eso de sacarme el carnet de conducir por una sencilla razón: bebo. Todo el mundo también me lo recomienda, que si te da libertad y tal… en New York nadie tiene coche y, venga vale, hay que pegarse por el taxi pero… te puedes tomar unas copillas con alguna amiga pelirroja que pilles por Manhattan (sí, Lindsay, sabes que me refiero a ti, diablilla). Como ahora estoy aquí encerrado temporalmente antes del inminente éxito de la Sirena tengo al del bar hasta las narices (sí, es otra parte de la anatomía pero el buscador te penaliza) y ya me ha echado varias indirectas tipo si no tengo casa y demás pero bueno, yo hago como que no me entero y le pido un whisky y luego otro y, vale, me tengo que volver andando pero vuelvo contentillo.

Lo de las aficiones es importante. Durante años no he podido tener una y la verdad es que lo echo de menos (fue por la revista, que ocupaba mucho tiempo y luego terminaba agotado). Tengo que ver qué se me ocurre porque para lo de la amiga pelirroja aún falta y me da a mí que al paso que lleva la niña me voy a tener que empezar a mirar otras opciones.

En fin, a mí me sigue gustando aunque me da la impresión que me empiezo a parecer al conejito ese de la serie que estaba obsesionado con otra actriz, la de E.T., que no me acuerdo del nombre.

Bueno, os dejo con un vídeo de esta niña tan traviesa. A ver cuándo me la encuentro y nos pasamos una tarde loca (porque parece que a la nena la detienen ya por la tarde, no sé si habría estado desde el día anterior o no, pero bueno). Joer, mirad el vídeo. ¡Hasta ella fue niña!

Video: Lindsay Lohan – AFTER They Were Famous