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Bueno, antes de nada decir que siempre me han gustado las series. Desde Alf, The Growing Pains… Cheers (ésa me encantaba particularmente, sobre todo el cartero, John Ratzenberger, lo acabo de mirar, lo siento). Luego cuando ya me deprimí por una demanda me tragué enterita How I Met Your Mother y The X Files… Vamos, que me he pasado la vida viéndolas incluso cuando no molaba nada y eso de ver series era un poco friki porque, al menos en el círculo en el que me movía, y sobre todo en la Universidad, lo que estaba guay era ver películas iraníes en los Renoir (eh, unas noches me lo tomé en serio hasta logré tragarme un par de ellas. Una vez, cuando confesé que me tragaba Friends (tampoco era un pecado tan grave, nunca fui un fan pero de vez en cuando alguno veía) alguien me dijo que se sentía decepcionado. Bueno, él sabrá.

Ahora lo que mola son las series y, si se es un poco hábil y se habla un pelín de inglés o se es capaz de leer los subtítulos, se tiene acceso a todas las series de televisión a las pocas horas de ser emitidas en su país de origen. No sé muy bien en qué punto comenzó esto (¿tal vez con Friends, con The Tudors?) pero la cosa se ha desmadrado y los presupuestos que manejan en Game of Thrones son abrumadores (eso sí, se lo gastan en efectos, visibles e invisibles).

Hoy me voy a rendir a otra serie. Digo rendir porque cuando oí hablar de ella me pareció un poco que no iba conmigo pero al final… tanto oír hablar de ella que la voy a ver. Se llama Strange Things y ya os contaré a ver qué tal pero que en todos los sitios hablen de ella me da bastante que pensar así que más tarde os contaré. También apuntar que las políticas de Netflix me parecen abrumadoras en el sentido de marketing y, por qué no decirlo, de calidad. Comenzaron (no sé si fue la primera pero fue la primera que rompió) con House of Cards, con nada menos que Kevin Spacey de protagonista y la primera temporada era genial (bueno, luego fue decayendo pero es normal). Ahora están sacando la segunda de Narcos (la primera estaba muy bien, he leído que ésta no tanto pero bueno) y otras muchas propuestas muy interesantes. Ya, seguirán los que dicen que las series no es como leer a Joyce, vale pero… después de un largo día en lo que sea que trabajéis no apetece mucho (al menos a mí) volver a leer Finnegans’ Wake.

Y algo que tiene, a mi modo de ver, muchísimo con el auge de las series es esto de Internet. No sé vosotros pero yo antes salía más y cuando quería ver una película me tocaba irme al cine en plan prinago y pagar la entrada y no fumar y tragarme al imbécil de las palomitas. Ahora no, me enciendo la pipa y elijo entre serie o película y me la pongo. Sí, el cine está cabreado con Internet (con o sin razón, yo también debería estarlo pero hay que rendirse a lo evidente) y les van a cascar una macro-demanda (a Google, ¡toma ya y manda huevos!) que a ver en lo que termina. Sí, cuando una película muy mala que no recuerdo el título se estrenó antes en Internet que en los cines las distribuidoras americanas se enfadaron y decidieron no proyectarla… los cines…. Pues cada vez hay menos en nuestras ciudades y es por algo que nada, por una vez, tiene que ver con los gobiernos o la política y es que… la gente prefiere vérsela en casa porque los precios de los cines se han disparado (en esto sí tienen un poco la culpa, pero no tanta) y… las películas son un poco… malas es decir poco. Lo de la última de Batman era para verlo. Todo el mundo se quedó con una cara de alucine y parece que lo único que hacen últimamente son películas de superhéroes.

En cambio con las series te encariñas más y, y ahí voy con lo de Internet, tienen una vida mediática más larga. Que si entrevistas al actor, que si spoilers, que si qué pasará con la Madre de los Dragones (yo voy con Drogon, por cierto) que si, bla, bla… al final el circo mediático de internet logra vender la serie mucho mejor que una película (amén que los chicos del cine echan pestes y más pestes de internet, pero bueno).

Y eso, otra vez derrochando sabiduría y demostrando mis hedonistas aficiones. En fin, vamos a tomarnos una copichuela que ya son las doce (bueno, aún no pero fingiremos que sí).

Bueno, la cancioncita de hoy… ¡un clásico! La de la serie creo que era más corta pero ésta esta bien también (y el estribillo es el de siempre).

Video: Cheers intro song