Bueno, como las cosas cambian… Los títulos de los libros pueden sufrir extrañas mutaciones, sobre todo si había un libro escrito por otro con el mismo título (sí, ha sido imperdonable, y encima creo que lo he leído).

Bueno, ahora La Vieja Sirena pasa a llamarse Thalía La Sirena y en breve, muy en breve, podréis ver algún trozo a modo de aperitivo –supongo que será ya esta semana-. He hecho una cosa rapidilla con el Photoshop, no está muy currada pero para introducir a esta mujer de mil rostros nos vale.

También se puede su página de facebook

Bueno, no puedo resistirlo ya más así que ahí va. Un aperitivo de Thalía La Sirena:

En apeas un día sus ojos estaban cubiertos por aquella masa de pequeñas pústulas amarillas y el cuerpo se había escamado y había dejado de moverse. Luchaba por respirar y su frente ardía. Al principio lloraba, ya no, ya nunca volvió a llorar.

Ella se limitó a apartar al bebé del capitán. James Lang sabía perfectamente que no apartaría a la madre de su hijo. Si había que morir, moriría junto a ellos.

Poco a poco el rostro del pequeño vuelve a estar limpio y la enfermedad parece haber desaparecido completamente. No hay escamas y sus ojos están despejados, cerrados. No respira, el instante es entonces eterno, envuelto en su pequeña manta y rodeado por los brazos de su madre, todavía enferma, todavía viva. En su interior, creo que aún vive. Espero que despierte ya, en pocos minutos. James no me mira ya.

Al fondo se ve un barco, ¿estarían salvados? El mar se introduce en los ojos y no existe más que el horizonte. Peina sus cabellos, para intentar estar presentable. El barco se acerca. Ella resguarda al niño, que yace muerto entre los brazos de su madre.

Sobre el mascarón de proa, la figura de una sirena anuncia el nombre de la embarcación: Saint George.

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