Bueno, nos levantamos y tomamos una ginebrita, que eso despeja… y a enfrentarnos con Dios, a ver qué narices he hecho mal para que el libro no salga en Google Play. Como Dios lo sabe (y lo rastrea) todo, que sepa que sigo teniendo fe (a pesar de todas las p… que me hace). Pero Dios es Dios y siempre tiene razón, así que igual hay que iniciar el proyecto desde cero.

Hoy me iré a comer al California, que está aquí al lado (lo de comer es un eufemismo de ‘tomar whiskeys’, claro). A ver si han traído ya el Dyc. Según voy a los sitios las provisiones se van terminando.

Se me ha quitado el temblor de la mano en un par de días sin café. Parece que a base de coca-colas puedo aguantar lo de la cafeína y con la nicotina completo. Me gusta hablar como si fuera un adicto, aunque en realidad no lo soy para nada. Un día una profesora bastante pija nos puso una película de periodistas y decía que un personaje estaba enfermo porque se metía no sé cuántas coca-colas al día. Los alumnos la miraban extrañados y con cara de chiste, ya que ésos venían hartos de rayas y demás. A mí conste que me obligaron a entran porque me estaba tomando whiskeys en la cafetería de la facultad, pero incluso me lo pasé bien.

Bueno, a ver si consigo sacar el libro de una vez. Se llama Muerte en Absalón. Luego publico esto que ahora no tengo foto, cuando me pida el whiskey le hago una foto y lo publico desde el móvil que atinar con esas letritas tan pequeñas tiene su mérito.

Venga, a portarse mal.