Es difícil, a veces, saber cuando algo está terminado, cuando es mejor darte por vencido y decir eso que decía Homer de ‘a otra cosa, mariposa’. Así me temo que me ha ocurrido con el proyecto Y. y va siendo hora de dejarlo. Las fuerzas se han terminado y, lo que es más importante, la ilusión y la sensación de que el sistema no funciona o que algo se ha hecho mal desde el comienzo.

De todas maneras ha sido un tiempo curioso. Siempre se aprende de los fracasos (aunque yo prefiero no aprender nada y tener éxitos, a ver si un día me toca, que va siendo hora).Aprendí, por ejemplo, que estas macro-empresas suelen ser bastante cabro… y que no dan nada, más bien son especialistas en robarlo todo y a todos. Con el señor G. nos ha ido fatal, nos ha mareado hasta decir bastan y ha tenido en todo momento una actitud chulesca y vergonzosa. Aun así, me aferré a esta última esperanza sin querer darme cuenta que con estos señores la cosa no va a ningún lado.

Han sido varios años en los que aprendí como piensan los americanos e ingleses y, ahora que toca dar marcha atrás y volver a la cloaca, puedo decir que soy un poquito más sabio, estoy infinitamente más harto del mundo y soy más pobre aún que cuando comenzamos con este proyecto.

El asunto seguirá abierto un tiempo, por si aparece Moises a abrir los mares o algo así. Pero sí, eso no va a suceder y es más probable que me llamen mañana para darme el Nobel (que tampoco pinta, no). Me ha llamado alguna gente del pasado pero tampoco tengo muchas ganas de que me pregunten nada.

-¿Y la familia?

Pues hace ya más de un año que no nos hablamos… ¿Y el dinero? Mejor no hablar tampoco. ¿Pero al menos comes, no? Pues mira, el alcoholismo ha ido avanzando y casi ya que no me entra nada. Además, me ha empeorado la vista y ahora apenas lo único que puedo manejar es una Tablet porque la pantalla no la veo, la verdad. Sí, supongo que será también de beber tanto, pero bueno.

He leído un libro, el primero en muchos años. Me encantó la película y me animé a ver si haciendo algo distinto se me pasaba el disgusto. Estuvo bien. Fue La Vida de Pi. Lo leí en español, una edición de Destino que no sé muy bien si estaba bien traducida o no. No voy a mirarme el original. Fue una experiencia curiosa. Me encantó la película de Ang Lee. Una maldita obra maestra. Creo que es mi película favorita. Ya no veo antiguallas, por cierto, eso de Los Siete Samurais se lo pueden meter por el ojete a ver si les cabe. También leí un cuento muy malo de un escritor español y algún que otro periódico (el Marca y esas cosas)..

Bueno, a ver si llegan las diez y, aunque no suceda ningún milagro, al menos me puedo tomar unas copichuelas (o no).

Sed buenos, que para malo ya estoy yo.