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A modo de advertencia: no voy a enseñar nada de nada pero que nada de manejo de servidores, ni de SEO ni de geo… ni a mostrar ningún secreto sobre cómo hacerse rico en dos semanas usando twitter, no. Voy a comentar un pensamiento muy personal que no agradará demasiado pero, francamente, como nadie va a leer este blog…

Hará como cinco años que empecé con Yareah Magazine (sí, lleva enlace porque eso sube SEO, jeje). Era una revista bilingüe porque mi primer idioma es el español (ni idea de si es español o castellano y, francamente, no me importa) y lo del inglés pues era por eso de ser internacional. Una noche, después de que una lo que sea nos robase literalmente 100 eurazos en copas (lo sé, al menos por mi parte soy un imbécil) nos vamos a un sitio (aún se podía fumar) y nos encontramos con un puñado de autores a los que habíamos publicado en Yareah Magazine. Total, que me acerco a uno y le digo algo así como: ‘Hombre, pero si a ti te publiqué, ¿qué tal?’. El tío, que llevaba una melenilla rubia, ni corto ni perezoso, me contesta: ‘Tú y cuántos más’. Lo más gracioso es que no fue la única vez. Isabel recibió dos idénticas contestaciones de otros dos pseudo-escritorzuelos. Total, que nos fuimos de allí y, de camino a casa, un barrendero, para hacerse el gracioso, apuntó con la manguera a Isabel (a la que le hizo una gracia la cosa que ni te cuento).

En fin, ese preciso día, los dos nos dimos cuenta que este país… Cuento esto al aire, sé que nadie va a leerme. Antes, cuando la España del post-pelotazo… yo tenía cierta ilusión, me publicaban libros y esas cosas. Poco a poco me di cuenta de que esto no se arregla de ninguna manera porque la única preocupación de la población es… quién sabe en qué piensa la gente. La política, las editoriales, la vida en general…. Todo ha cambiado y no parece que haya remedio a esto que está pasando irremediablemente. Esto se viene abajo, y ni moción de censura ni gaitas. Este país se ha quedado anclado en Dios sabe qué guerra civil o paisaje perdido de Flandes. Seguimos discutiendo de que si la izquierda de que si la derecha y lo que estoy viendo es un país trasnochado, triste y sin ganas de salir adelante. Supongo que siempre ha sido así y, en parte, eso también nos hace un poquitín europeos.

No es oro todo lo que reluce y no todo es gasto y lujo en la Quinta Avenida. Allí las cosas no están para tirar cohetes y unos pocos tienen y los demás les miran con admiración. En fin, no soy sociólogo así que supongo que podemos tirar de la cadena con mis palabras pero… esos tíos de allí viven fatal y cuando digo fatal quiero decir fatal. Aquí había algunas cosas buenas pero parece que queremos imitar a esos del otro lado del charco y estamos copiando todo lo malo. Lo de la sanidad allí es para verlo, muchachos.

 

En fin, que ni SEO ni marketing mix ni vainas… que la cosa va fatal pero tengo una recomendación (y supongo que google me crujirá por esto pero en fin): ¡Jack Daniel’s!

Que seáis felices.