Lord Byron

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Llegan los años de la Universidad, Cambridge (por supuesto). Tan sólo acude a sus clases un año. Los profesores no llegarán a conocer el rostro de Byron salvo por los periódicos. Comienza la novela.

Algo cambió en estos tiempos de pomposidad y viejas formas. La literatura moderna -en mayor o menor medida- es hija bastarda del romanticismo. Hemos hablado de Hugo, de Baudelaire (por citar casos tal vez extremos), hemos citado a Poe (quizá en este último la vertiente romántica es aún más acusada, incluso trataba de emular a Byron en su afición a la natación)… Nos hemos referido a Joyce y su particular prosa… Hablaremos también de las hermanas Brönte y de la baronesa Blixen (Isak Dinesen)… Las referencias son claras en estos espíritus sin duda modernos, y todos ellos deben a Byron alguna parte de su grandeza.

Esta nueva novela que nace cuando Byron descubre sus talentos es la novela de la propia literatura, en las que aquellos escritores posteriores han de verse reflejados, ya bien por obligación gremial o devoción sincera. Los “hijos de Byron” han supuesto la generación del romanticismo y su propio invento. Antes de George Gordon, las biografías de escritores eran poco más que nulas. Byron fue la primera gran figura pública literaria. Pero debemos mucho más que esto a esta gran novela (y ya por el simple hecho de haberse convertido en pionero merecería un puesto destacado en el banquete de su burlado Platón). Debemos a Byron la imagen demonizada y faustica del hombre de letras, las mil representaciones del romántico seductor, del demonio con sonrisa…

Poco tenemos que retroceder o avanzar. Vemos en Baudelaire un célebre espejo byroniano (con importantísimas diferencias, cierto es), y en el espíritu de Victor Hugo reconocemos algunos de los rasgos del inglés. Casos muy diferentes estos dos, pero similares. Si bien el carácter moralizante de Hugo podría ponerlo en clara contradicción con el donjuanesco Byron, reconocemos el mismo espíritu bajo sus plumas: La fidelidad a sus personajes (literarios y públicos) y a su propia creación.

Lord Byron

Al “Childe Harrold” le seguirían “La novia de Abydos” y “El corsario”. Pero pronto la hoy en día llamada opinión pública tomará buena cuenta del joven déspota. Acusado de incesto con su hermana, y tras su matrimonio fallido con Anna Isabella Milbanke, huye a Italia. Vive buenos años (residirá junto a su mejor amigo Shelley en Génova). Es la época de “Caín” y “Sardanápalo”. Byron muere de noche y escribe de día. Los excesos le llevan a uno de los peores pecados que todo espíritu refinado pueda llegar a cometer: La gordura.

Su metáfora llega antes que sus obras, que se venden como nunca antes… Sus deudas son más o menos paliadas por la venta de su… ¿Castillo, finca, mansión, villa? Don Juan (que dejó sin terminar) bulle.
Byron, al que los asuntos políticos dejaban más bien indiferente pese a ser miembro de la Cámara de los Lores, acude a la lucha. Guerra de la Independencia de Grecia. 1822. Missolonghi. Es el final. Byron contraería unas fiebres que terminarían con su vida. Ha muerto de la peor manera posible: Calvo. Don Juan

Referirse a la trayectoria literaria de Byron se hace algo difícil, ya que es más recordado por sus anécdotas como nadador o sus múltiples escándalos (a los que sólo hemos echado un somero vistazo).

Nos hemos referido ya a su mejor novela, de la que Don Juan (quizá) es sólo un pálido reflejo. El Don Juan es una crítica al mismo romanticismo y a lo que la figura de Byron viene a representar. Al contrario que otras recreaciones del mito donjuanesco (Molière), la obra es una sátira del propio mito del Don Juan, con el que la figura del escritor curiosamente se confunde. ¿Qué mejor elección que la del hombre víctima de su propia libertad?

Se han dado muy diversas interpretaciones (algunas de ellas sin duda hubiesen sido desacreditadas por el propio autor).

Don Juan es la más feroz de las críticas al romanticismo visto desde la perspectiva del romántico, carne y símbolo. No hay moral ni culpa católica en su personaje (nótese que Byron, a pesar de su latinización, continuaba siendo inglés). Ni poeta ni poema parecen tomarse en serio a sí mismos. La sátira se extiende desde el lenguaje al personaje. El talento de Byron al servicio de su propia autodestrucción. La decadencia ya había comenzado cuando lo escribía (las publicaciones del Childe Harrold y el mismo Don Juan se realizaron parcialmente por cantos). La pintura se detesta a sí misma, huye, incapaz de controlar su propia burla.
La temática es la misma que en el resto de sus obras, pero quizá la sátira es doble. Abundan los ajustes de cuentas con sus contemporáneos (como hace el mismísimo Dante), pero también el personaje se traza de una manera más efectiva que en otras de sus obras. Childe Harrold ha crecido, y sus devaneos y demonización parecen estar más allá. Don Juan se mira el ombligo y la misma bilis que exhibe para con sus detractores la transmite al propio mito de Byron, muerto ya.

Don Juan es la obra más acabada de Byron, y en la que su talento como poeta verdadero muestra todo su genio. Más allá del aplauso y de las atenciones femeninas, Byron parece centrarse en la obra que preconiza la cercanía de su fin. Así analiza su vida y pasa factura a su mito, un mito eterno que pervivirá, del que el lord Henry de Wilde es espejo, que viven mil poetas y al que a todos marca.

La novela sería continuada bajo otros enfoques, Goethe nos hablaría de Margarita, Fausto y Werther, y su propia vida la llenó de leyendas. La novela había terminado. El paradigma romántico fue el del hombre que nació bajo el sello de Caín, que gustó de la perversidad y la santidad, de engaño, amor y vicio.., que recibió las cruentas puñaladas de la historia y que sólo de una copa jamás bebió: Libertad.

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Martin Cid
Martin Cid es autor de cinco novelas publicadas. Por orden, a ver si me acuerdo: Ariza; Un Siglo de Cenizas; Propaganda, Mentiras y Montaje de Atracción; Los Siete Pecados de Eminescu; Madrid - Barcelona, los Siete Partidos que Marcaron mi Crisis; y Muerte en Absalón (que es la misma que Un Siglo de Cenizas pero gratis). Fuma, bebe y se acuesta tarde (no sé para qué escribo en tercera persona pero vale).