Finalista Primer Cuento Corto Dante Alihieri 2007.
Finalista X Certamen Literario "Café Compás" con la obra Leviatán. 2008
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Fdo. Martín Cid
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Didácticas
Leyendo algún que otro poema de Luis Cernuda (seamos sinceros, bastante alejado de mis gustos literarios, pero excelente en todo caso) se me viene a la memoria alguna reflexión, antes apuntada por otros, nunca olvidada, sobre la verdadera raíz del genio, historia.
No quiero ser petulante, no... Me vienen a la memoria los versos de Kafka y la prosa de Shakespeare (vaya, igual era al revés, no lo recuerdo)... ¿En qué movimiento podríamos incluir a éstos? ¿Tengo que ser sincero? ¡No me importa! La mejor frase que escuché (en una clase de literatura cuando estaba en la universidad) con respecto a cierto autor (deificado por mí y por otros tantos) fue la siguiente. Un alumno preguntó, con acierto, dentro de su perspectiva, los hay "inteligentes": -¿A qué movimiento pertenece James Joyce? La profesora, en un alarde de sinceridad y proselitismo, respondió: -A ninguno y a todos, James Joyce es un movimiento literario.
La afirmación, desde luego, es totalmente válida para este nuestro "irlandés errante", pero hace reflexionar sobre el sistema de enseñanza, al menos en cuanto a asignaturas de las denominadas "de letras" se refiere. La cuestión didáctica plantea un problema de base (quizá no lo suficientemente analizado) y plantea los subsiguientes conflictos sociales. Desde que la educación se hizo obligatoria se planteó el tema de su unión (o adscripición) a los principios devenidos de revolución francesa. Se plantea el principio de igualdad como forma inequívoca y principio moral en torno al cual han de regirse las instituciones y formas morales. Total: ¡El desastre! Se tiende a tomar una política imitativa de Inglaterra (la democracia es un invento inglés, según dicen algunos) y se toman los principios de un Montesquieu travestido (en un sentido metafórico, no nos rasguemos aún las vestiduras).
Y es que, mirando al que es mi terreno, veo en las etiquetas literarias un método didáctico más que una forma válida de amalgamar o explicar tendencias. Cierto es que las circunstancias determinan, en mayor o menor grado, la condición artística del sujeto que evoca o realiza una obra de arte..., pero no es menos cierto que interpretar de una manera exclusivamente histórica un caso artístico nos lleva a la mayor de las blasfemias (desde que tengo mi disfraz de monaguillo voy "camino a la santidad").
Me permito afirmar, con espíritu de rebeldía y "chulería" castiza, que la historia es "el cáncer" de Europa cuando afirmo que la Historia, como disciplina que trata de entender las circunstancias que rodean al hombre en el tiempo, condiciona de manera inequívoca el pensamiento de éste. Bien, señores, esta pseudo-definición se hace válida en tanto en cuanto se ha hecho progresiva la tecnificación del individuo (es decir, cada uno sólo puede saber de su terreno, y ha de especializarse). La Historia pretende ahora convertirse en la Filosofía de antaño (que trataba de explicar todos los actos del ser humano). Sí, señores, este primer "gran conocimiento" se ha llamado de diferentes formas, "filosofía", "teología", incluso "psicología". Primeramente se llamó "filosofía social", e incluso grandes hombres (tenidos aún hoy por filósofos) hablan del hombre con relación al medio (podríamos entonces tomar "La República" como una obra de sociología o incluso un tratado político).
El punto que vengo a señalar es que la total diversificación del saber lleva a unas disciplinas a ponerse por encima de otras, y es el caso más palpable el de la Historia. Éste parece, en su supremo saber, ponerse en el grado de poder juzgar las formas del conocimiento como derivadas de aconteceres históricos de fácil interpretación. Es decir... Si Picasso pinta un cuadro y surge el cubismo es porque ha habido una gran guerra en la que unos señores muy malos (pero elegantes, eso sí) casi gobiernan el mundo y otros (que no fumaban, sin comentarios: "la historia toma vida") evitan la catástrofe y nos hacen eco de la suprema libertad, igualdad y fraternidad que poblará la tierra gracias a su conspicuo gobierno. Mentiras y más mentiras.
Y es que, amigos míos (si me lo permiten), el problema surge de la base didáctica impuesta por el sistema democrático, en el que todos deben saber lo mismo, y en el que una "historia oficial" gobierna y nos concede los principios morales (mucho más allá de la primera filosofía metafísica). La historia concede a los vencedores el principio moral del "bien", porque los seres "humanos" ahora vivimos mucho mejor que en la Edad Media (tenemos microondas, toma ya) y somos (he aquí la grave afirmación del sistema, donde se pudre desde la raíz) el máximo grado en la escala evolutiva.
Sí, hermanos míos, la historia se recompone para proporcionarnos la idea de estabilidad y nos da las herramientas adecuadas para interpretar el pasado y darnos cuenta de lo "bien" que vivimos en la actualidad. Estudiamos la gran guerra y nos damos cuenta de la suerte que hemos tenido de que un gran país como los Estados Unidos tuviesen la magnanimidad de intervenir y salvar nuestras pobres almas del desastre. ¡Pero cuánta bondad! Con esto no afirmo que los de la cruz gamada fueran buenos, pero sí una gran verdad que se da por casi "axioma filosófico": La historia la escriben los vencedores.
Sí, sí, sí... Vivimos bien y tenemos comodidades, pero... ¿cuál ha sido el precio? Quizá la forma didáctica que ha adquirido el conocimiento nos haya hecho olvidar la pregunta misma del ser humano: ¿Por qué? No, los niños ya no se preocupan del porqué de las cosas, sino del "para qué", finalidades... ¿No fue acaso el "problema judío" y su consiguiente resolución una consecuencia de la aplicación del principio de "el fin justifica los medios"? Aprendamos un poco, señores, miremos de verdad al pasado y no nos dejemos guiar por los falsos clichés y las etiquetas escritas por políticos. No, la historia no nos enseña los errores que podemos evitar, nos enseña algo mucho más "práctico": los errores que, parece, siempre vamos a cometer. Leamos, de nuevo, una "nueva" Historia, no escrita por senadores romanos del siglo XXI, olvidemos, por fin (por vez primera) las mentiras del Suetonio de turno, preguntémonos (hoy, evolucionemos) por qué contó lo que contó sobre Augusto y por qué se ofrece una visión tan depauperada de Nerón, preguntémonos las causas... de una generación del 27 y de una del 98..., y porque nuestros hijos (hoy esclavos) no tienen el derecho de la libertad. Seamos, de una vez, por primera vez, sinceros.