Martín Cid nació en Oviedo el veintiséis de junio de 1976. Escritor no demasiado prolífico, novelista principalmente, ha tratado otros campos con éxito desigual, como la poesía y el ensayo y la crítica (literaria y musical principalmente). Sus obras más conocidas son las novelas, entre las que destacan obras como «Yareah» o «Perversidad».
Martín Cid: el escritor de la metaliteratura, como él mismo ha proclamado en diversas ocasiones. Sus obras han sido criticadas en ocasiones por la escasa incidencia de los personajes y por carecer a veces de altibajos narrativos. Es quizá este punto el que haga de la obra de este escritor una de las más extrañas del panorama literario. Como sucede en Kafka, no podemos buscar el hilo conductor de la historia (cuando la tiene) en los hechos narrados, sino en la propia estructura.
La obra de Martín Cid hace constantes referencias al tiempo y a un mundo extraño y ajeno, pero extrañamente cercano.
En «Yareah» el autor crea un mundo de complejas referencias intrínsecas en la obra, tomando prestados mitos y fragmentos de religión para recrear la historia de un pueblo (Abenarabi) y crear un complejo entramado mítico-religioso. El libro narra cuatro estadios de la evolución de cien personajes de acuerdo con la cábala y sus cuatro mundos. De acuerdo a esto, nos encontramos con los cuatro mundos cabalísticos (Atzilut, Beriá, Yetzirá y Asiyá) y cuatro estilos narrativos distintos, que no contrapuestos. De esta manera, el mundo de Azilut se corresponde con el tiempo mítico, Beriah es la narración de la creación y puesta en marcha de una taberna (en la que se desarrolla la historia). La obra, ya desde un principio, exige demasiado al lector debido al fuerte contenido religioso y la carga excesiva de los personajes (mil en toda la historia). «Yareah» (palabra hebrea que significa luna) es la primera gran obra del autor en donde se comienzan a desarrollar conceptos como el de «tiempo renuente» (que es la obra cerrada en sí misma y auto-justificativa).
«La obra de arte perfecta es aquélla que no necesita recurrir a las formas de belleza ajenas para lograr la armonía» (Martín Cid)
De acuerdo a estos conceptos, en sus posteriores obras desarrollará el concepto del «tiempo renuente», de acuerdo a los principios de armonía intrínsecos a la obra, y no dependientes de la historia. Para ello, y en la fase de descomposición del lenguaje comenzada por Joyce, Martín Cid comienza por construir un mundo propio basado en sus propias obras (su objetivo es crear todo un ecosistema a través de sus textos). Este mundo creado en «Yareah» se descompone una y mil veces, y los mismos personajes (espejos unos de otros) se repiten a lo largo de todas las obras. No podemos leer «A través del espejo» y comprenderlo perfectamente sin habernos acercado al mundo mítico religioso de «Yareah» ni leer «Perversidad» sin tener en cuenta los parámetros de «Verbo» (primera obra de carácter abstracto del autor).
Su siguiente obra comenzó pretendiendo acercarse al gran público. «A través del espejo» (como la obra de Lewis Carroll) es una novela en diez cuentos, en donde se narra, a través de estilos literarios diferentes, una misma historia. Es un ejercicio musical y literario en donde, partiendo del mito de Fausto, el autor ahonda en la caída del hombre y su resurrección (tema beethoviano postulado más tarde en «Perversidad»). A través de las estructuras de la poesía de Aristóteles, el autor hace una reflexión filosófico-cabalística sobre el arte y la situación del hombre. Narrativamente, es la obra más asequible del autor (sobre todo si tenemos en cuenta que su anterior obra, «Yareah», era de difícil acercamiento).
«Perversidad», última de sus novelas hasta el momento, parte de una estructura sinfónica para aplicar importar conceptos musicales al campo de la literatura. Es la mejor obra de su autor, tanto por el tratamiento de personajes como por el nivel de acercamiento, ya que la trama se puede seguir tranquilamente sin detenernos en los a veces difíciles conceptos que encierra una lectura más detenida. Se trata de la historia de doce personajes que asisten a una representación de Turandot (Puccini). La música, presente en toda la obra, sirve para unir a los personajes (seres solitarios en busca de un sentido imposible) y separarlos. Sin embargo, la obra carece de narración y no sucede absolutamente nada en toda la obra. El sentido narrativo de la obra no viene determinado por los hechos narrados, sino por la estructura musical. Cuando, por ejemplo, en el segundo movimiento el autor usa la fuga para expresar una acción, todos los personajes toman el cariz musical, como sucede al realizar el scherzo o en los coros finales: Un extraño mundo aparentemente inmóvil, casi sin vida, en el que lo que importa es un gesto, una mirada, las cosas sin importancia, una nota.
Pueden ver un curriculum completo aquí.
Obras Publicadas en papel:
Novela: A través del Espejo (papel y ebook)
Relatos: Relatos Cortos (cuento: Leviatán). Editorial Sever-Cuesta.
Obras publicadas electrónicamente:
Novela: A través del Espejo. Publicada por la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (http://www.cervantesvirtual.com)
Relatos: William Wilson en La Rosa Profunda Nº4 (http://www.larosaprofunda.com)
Noches Blancas en La Rosa Profunda Nº3 (http://www.larosaprofunda.com)
El Rayo Verde en La Rosa Profunda Nº2 (http://www.larosaprofunda.com)
El Jugador en EOM Nº 38(http://www.eldigoras.com/eom/umbral.htm)
El Opio en EOM Nº 37 (http://www.eldigoras.com/eom/umbral.htm)
La Comedia en Márgen Cero (http://www.margencero.com)
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